Aunque según la publicidad de refrescos el consumo de estos promueve felicidad e incluso de euforia, el análisis -que incluyó a más de 200 mil personas - dice que las gaseosas más bien provocan depresión.
El estudio encontró que quienes consumían cuatro latas de soda (de 355 mililitros) en promedio diario tienen 1% más probabilidades de sufrir depresión, pero las posibilidades aumentan mientras más dietéticas y de sabores sean las bebidas.
Quienes toman esa cantidad bebidas de ponche de frutas y que además son de dieta, tienen hasta 51% de posibilidades de deprimirse.
El índice de probabilidad también aumenta a 38% cuando el consumo de sodas es específicamente de ponche de frutas, pero sin que sean dietéticas.
A ellos les siguen quienes consumen gaseosas de dieta, pero sin que sea de ponches o mezclas de frutas con un 31% de posibilidades de padecer depresión.
En contraste, entre quienes toman café sólo el 10% de estos consumidores tienen probabilidad de presentar depresión.
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